Como la mayoría de ustedes sabe, estuve ausente durante todo el día ayer.No, ni estuve enferma, ni colabore en la escuela de las termitas**, ni estuve de viaje. Mi ausencia se debe a una rata. Si, a una rata que nos ha hecho pasar una de las semanas más macabras/cómicas de nuestras vidas.
Lunes por la mañana. Primer lunes del año. Las termitas están montadas en el carro listas para ir a la escuela, Emma (mi golden retriever) esta disfrutando del aire fresco y yo muy feliz con mi café, echo a andar mi carro. Todos estamos cantando “keep the faith” de Bon Jovi cuando 15 segundos en la canción, salta una rata negra, peluda y asquerosa al dash de mi carro. Entro en pánico, paro el carro y comienzo a gritar con los brazos en el aire. Edward hace lo mismo. La rata brinca del dash a mi regazo!!! Emma se me lanza encima tratando de coger la rata!! PANICO ABSOLUTO. En un momento de lucidez, parqueo el carro y veo que Edward se lanza por la ventana a la acera! Abro la puerta del carro mientras Elliott me repite: “es solo una rata!!! ”
En ese momento pasa mi querido vecino quien abre la boca y para al verme hacer un movimiento como el de la chiripiorca en fast forward. Gritando le digo: “hay una rata gigantesca, gigantesca, gigantesca (si 3 veces) en mi carro”. Mis brazos se abren y le señalan que la mega rata mide unos 50 centímetros. “OK, tranquila” me dice, “yo voy a buscar la rata”. Coge un palo y se arma de valor, me entrega a su perrita pequines (quien esta olfateando a Emma) y busca durante 10 minutos a la rata. “Tiene que haber brincado cuando usted abrió la puerta” concluye. Ni modo, aun con miedo nos montamos de vuelta al carro, respiramos profundo y continuamos el trayecto.
Elliott, quien es conocido por su adoración a la naturaleza y a toda clase de animales hace un simple pedido: “si la encuentran, no la maten”.
Llego a la oficina y ya para entonces mi marido me esta esperando afuera, listo para ensuciarse las manos con la situación y limpiar y desinfectar mi carro. Una hora y 2 cajas de wipes desinfectantes luego me dice que todo esta bien. A la par esta nuestro vecino de oficina, quien con una súper sonrisa me dice que el ayudo a Eddie y que no hay ni rata ni indicio alguno de ella.
Martes: todo vuelve a la normalidad. Llego a la oficina y le digo a Eddie que ahora soy yo quien quiere desinfectar el carro personalmente. Esta vez lo parqueamos en el garaje adentro de la oficina. Error grave. Movemos asientos, quitamos asientos y hacemos todo lo humanamente posible para cubrir cada centímetro con cloro y febreze.
4:30 de la tarde. Eddie llega a la casa y me da la noticia de que piensa que la rata esta en la oficina. “Como?” le pregunto yo. “Es que sentí que algo me rozo la pierna y he escuchado bullas como de papel moviéndose” dice el súper serio. “No mi amor, lo que vos tenes es rata pánico” le anuncio yo. El tema muere pero no con el la rata.
Miércoles 9 de la mañana: estoy súper feliz hablando con mi mami por celular. Son las 9 de la mañana y vengo de acto cívico de la escuela de Edward. Mi marido esta fuera en reunión. Abro el garaje y todo va bien hasta que me acerco al coffee maker. Si, si hay muestras de que la rata esta ahí. Comienzo a respirar profundo. Mi mami tan querida se da cuenta de la situación y quiere darme tranquilidad. Abro la puerta de la oficina y ahí esta la muy desgraciada encima de una de las impresoras. Tiro la puerta y comienzo a gritar…………….He de hacer una pausa para decir, que al contrario de películas como “encuentros cercanos con ratas” o “ratas del demonio”, esta rata no tenia los ojos rojos. Tampoco se lanzo volando sobre mí para morderme en el cuello (cosa que le agradecí).
Guarde compostura e hice lo que cualquier mujer independiente, segura, fuerte, confiada y decidida haría: llame a mi marido llorando diciéndole que la rata si estaba ahí. El, ofrece la solución mas sencilla: “hay que llamar a un exterminador”. Y la saga de los exterminadores comienza…………..
El primero al que llamo es serio, va al grano y parece que trabaja para la mafia: “Yo le puedo resolver la situación, sin que ni siquiera sus vecinos se den cuenta”……..y suspira “no voy a dejar rastro alguno”.
“OK señor, pero vea, yo quiero deshacerme de la rata, no de mi marido” le digo bromeando.
El se carcajea rápidamente. Todo esta bien, todo hasta que me dice que no puede ayudarme si la rata esta en un local comercial y no en mi residencia.
Intento de paginas amarillas #2: La súper compañía exterminadora #1 de Scottsdale, me garantiza el exterminio total y absoluto pero hay un gran problema……Toda la información que necesitan (# de taxes de la empresa, tamaño en metros cuadrados de la office, y permiso formal de los dueños del local) esta en la oficina…….con la rata.
La tercera llamada soluciona el problema : “vea mi amor, usted va a tener que matar a esa rata porque nadie mas lo puede hacer hoy”. Escucho a mi marido tragar en seco y me dice que esta bien, que luego me llama y me da un “update” de la situación.
Para este momento, la historia de la rata se ha corrido como pólvora. Aparentemente, las termitas y mi marido han decidido que es graciosísimo que la misma rata que me anduvo encima este conviviendo en la oficina. “No será otra rata?” pregunta tío bu. No, es la misma. He de decirles, que clientes, profesoras, familiares, amigos y hasta personal de Orion Headquarters en Winsconsin me han contactado para saber “como estoy”. No sin antes echarse algún mal chiste de como me salto la rata o de preguntarme si en realidad mide 50 centímetros. No señores, mide solo 10.
Veamos también la ironía de la historia. La rata escogió mi carro. El mío. Y sin embargo, día con día, miles de personas manejan con envolturas de caramelos, refrescos abiertos y sobras de comida chatarra en su carro……..y manejan así…”rata free”.
Como termina la historia? Mi marido me llama mientras se asoma por la ventana para ver si ve a la rata. Si amigos, como un niño hace 20 años viendo juguetes en la avenida central. “QUE? Que sucede con el coraje de un don quijote de la mancha, que agarra a su espada y esta dispuesto a batallar con dragones por el amor de su vida??” le pregunto a Eddie. “Ah” me dice muy serio, “es que yo no leí ese libro”. “Aparte” añade el, “talvez seria mas fácil lidiar con un dragón que con una rata”.
Si tiene razón. Creo que socialmente estamos predispuestos a odiar a las ratas.
15 minutos luego suena el teléfono y el anuncia con orgullo: “mi amor, the rata has left the building”……
Y hoy amigos, hoy ya estoy de vuelta. Si alguien conoce a “alguien” del mercado negro que vende residuos tóxicos de desechos nucleares para limpiar oficinas………por favor denme su número……
** Termitas = sus hijos




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un resumen sobre el blog | Ni Pena Ni Gloria
October 4, 2010 at 6:23 pm (UTC -6)
[...] La rata has left the building…….basados en hechos reales Pronto publicare más de ella. Y espero que ella escriba un poco más [...]